Los nuevos modelos de atención ya no hacen el centro del proceso a la enfermedad sino al paciente

Los nuevos modelos de atención ya no hacen el centro del proceso a la enfermedad sino al pacienteLos nuevos modelos de atención ya no hacen el centro del proceso a la enfermedad, sino al paciente, lo que implica abrir el ámbito de actuación, tanto desde el punto de vista del espacio, pues se extiende más allá del hospital o del centro de salud, como desde el tiempo, pues la actuación debe comenzar antes de que se produzca la enfermedad, con labores de previsión y de cambio hacia unos hábitos de vida más saludables, y se extiende durante toda la vida del paciente, hasta el de los recursos humanos, pues ahora se van a ver implicados en los cuidados una mayor variedad de actores (especialistas, médicos de familia, enfermeros, cuidadores, trabajadores sociales, familiares y el propio paciente).

Los modelos asistenciales actuales presentan las siguientes deficiencias:

  • Modelo de provisión orientado a la atención de enfermedades agudas.
  • Falta de coordinación entre profesionales, tanto en lo referido al colectivo sanitario, como con otros profesionales relacionados del ámbito social.
  • Un modelo asistencial centrado en la enfermedad.
  • Falta de de cooperación de los pacientes en su cuidado.
  • Carencias de recursos humanos tanto en número como en capacitación para las nuevas necesidades.
  • Uso residual de las TIC en el cuidado de la persona.

Los sistemas sanitarios tienen su estructura y organización enfocadas a la resolución de los problemas planteados por los pacientes agudos. Esta estrategia, además, ha dado buenos resultados, por lo que existe una inercia muy fuerte al cambio. Sin embargo, son cada vez más los convencidos de que es necesario abordar mejoras en el sistema. Estas mejoras las podemos identificar con la cartera de servicios necesaria para el tratamiento de una enfermedad crónica:

  • Prevención primaria para el cambio de hábitos de vida.
  • Programas de cribado.
  • Servicios médicos para diagnosticar, y tratar exacerbaciones o efectos secundarios.
  • Servicios de soporte de ocio, rehabilitación y estilos de vida.
  • Servicios de cuidados proporcionados por amigos, familiares y cuidadores profesionales, y ayudas tecnológicas.

A la hora de abordar la transformación del modelo asistencial, resulta complejo tratar de implantar un nuevo modelo, partiendo de un modelo que lleva años funcionando y de manera exitosa. Quizás por ello es más conveniente actuar sobre elementos concretos:

  • Reorganización de la atención: autogestión, equipo de cuidados interdisciplinario, reuniones de grupo, gestión de enfermedades, gestión de casos, y gestión y evaluación geriátrica.
  • Recursos humanos: empoderamiento del paciente, cuidado informal de la familia (sobrecarga del cuidador), y la oferta de profesionales sanitarios y su capacitación.
  • Prevención: factores de riesgo, cribado, y complicaciones iatrogénicas.
  • Innovación tecnológica: tecnología de la información, intercambio de la información clínica, sistemas de ayuda a la decisión, sistemas de protección frente a errores médicos, comunicación médico-paciente, capacitación de pacientes, tecnología de cuidados a pacientes, y tecnologías de apoyo a la vida diaria, y ambientales.

De manera general todas las dificultades de evolución hacia un nuevo modelo asistencial pasan por las consecuencias que tiene cambiar el foco de la enfermedad al paciente.

Los sistemas públicos sanitarios están continuamente buscando el equilibrio entre un presupuesto determinado, que les proporciona una cantidad limitada de recursos, y una demanda para satisfacer las necesidades de la población en un asunto tan serio como la salud. El equilibrio presupuestario teniendo en cuenta todas las variables mencionadas en el párrafo anterior es realmente complicado. Pero sin entrar en esa visión global los elementos que introduce el cambio de modelo asistencial desde un punto de vista económico pueden resultar difícilmente justificables, pues, en ocasiones, no revierten en la propia organización, sino que suponen un ahorro para el resto de la sociedad (por ejemplo, en horas de tiempo laboral que se pueden ahorrar los usuarios ante un sistema coordinado de citas).

La medalla amiga

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Os dejo el reciente reportaje que realicé sobre el servicio de Teleasistencia del Gobierno Vasco, BetiOn, que tienen en sus casas nuestros mayores y/ó dependientes de Euskadi. Una mirada completa a un servicio integral.

La medalla amiga

Un centenar de profesionales atienden las 24 horas a los más de 27.000 vascos con Teleasistencia 

Cestas de mimbre de colores, pasteles, bombones, figuritas de porcelana...

Leer más… 2.200 palabras más

Jorge Román Barreras es estudiante de periodismo y además trabaja como teleoperador en el Servicio Público de Teleasistencia de Euskadi - betiON. Ha querido regalarnos este estupendo reportaje en el que transmite la profesionalidad del servicio y las historias humanas que hay tras la medalla. Muchas gracias Jorge.

7 recomendaciones para transformar la provisión de servicios sanitarios y sociales

7 recomendaciones para transformar la provisión de servicios sanitarios y socialesThe King’s Fund publicó recientemente el documento Transforming the delivery of health and social care, en el que revisa la necesidad de abordar cambios profundos en los modelos de prestación de servicios sanitarios primarios y hospitalarios, los servicios sociales y los servicios de atención a la salud mental. Sus conclusiones apuntan hacia cambios transversales para la mejora de la calidad y la reducción de los costes. Una interpretación de esos cambios se resumiría en lo siguiente:

  • Autocuidado: situar a la persona en el centro del sistema, haciéndole partícipe de su propio cuidado. Los pacientes y usuarios deben participar activamente en el diseño de sus cuidados, se les debe reconocer como los principales miembros del equipo de atención y se les debe dar el apoyo adecuado y la información que les permita controlar su propia enfermedad y sus cuidados.
  • Capacitación de los profesionales: adaptar los roles profesionales a las nuevas necesidades, siendo más flexibles, y permitiendo una atención adaptada a las necesidades cambiantes de los pacientes. Para ello es necesario que todos los miembros del equipo tengan bien definidos sus roles y responsabilidades, y que se les capacite para llevar a cabo tantas responsabilidades como puedan.
  • Cuidados en el hogar: acercar los cuidados al entorno habitual de las personas. La atención se debe prestar siempre que sea posible de forma segura y eficiente y lo más próxima al domicilio, en instalaciones comunitarias que promuevan el trabajo integrado y proporcionen un acceso conveniente para los usuarios.
  • Teleasistencia: introducir tecnologías de la información y la comunicación para la puesta en marcha de servicios no presenciales. Los pacientes y los usuarios deben ser capaces de interactuar con los proveedores en el momento y lugar conveniente, utilizando las tecnologías disponibles, atendidos en casa con la teleasistencia.
  • Electromedicina: aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías médicas, identificando y evaluando sistemáticamente las nuevas tecnologías y los avances médicos, y adoptar y difundir rápidamente los de probada rentabilidad.
  • Acceso ubicuo a la información: hacer un uso inteligente de los datos y la información, ofreciendo a profesionales, pacientes y usuarios el control de los datos, analizando los datos en tiempo real de manera que se facilite la toma de decisiones.
  • Colaboración público-privada: construir un nuevo modelo de financiación que permita la colaboración entre el sector público y el privado, con una revisión radical tanto de la financiación como de la provisión de servicios.

Fuente: Ham, C, Dixon, A, Brooke, B. Transforming the delivery of health and social care. The case for fundamental change. The King’s Fund. 2012. Disponible en: http://www.kingsfund.org.uk/publications/transforming-delivery-health-and-social-care

Buenas prácticas para la prevención de caídas en personas mayores

Buenas prácticas para la prevención de caídasLas buenas prácticas en la prevención de caídas mediante la prevención de determinados riesgos en el hogar pueden reducir en un 38% la incidencia de lesiones en personas de elevada edad con métodos relativamente poco costosos. La disminución de las lesiones mejora la calidad de vida y reduce el elevado gasto que los cuidados de salud generan en este grupo de edad.

Las personas de mayor riesgo a quien deben ir dirigidas las soluciones son:

  • Personas con reducido apoyo socio-familiar presencial o pocas relaciones con el entorno.
  • Personas que padecen enfermedades crónicas que puedan conllevar desvanecimientos, tales como diabetes con grandes descompensaciones, síndromes vertiginosos, enfermedades cardiovasculares, epilepsia o episodios con pérdida de consciencia.
  • Personas que han sufrido caídas previas en el domicilio y ello les provoque inseguridad.

Tenemos la capacidad de introducir tecnología que permite la detección de caídas:

  • Detectores de caídas. Alertan ante la pérdida de la condición vertical de una persona mediante una alarma al centro de atención.
  • Detectores de movilidad. Alertan ante el incumplimiento de ciertas rutinas. Si el usuario no ha pasado por un lugar determinado en una franja horaria concreta, el sistema avisa de la posibilidad de que haya una emergencia.
  • Detectores de apertura de puertas. En este caso, el sistema alerta ante el incumplimiento de una rutina que tiene que ver con la apertura de cualquier puerta del domicilio (habitación, cocina, frigorífico, microondas…).

La prescripción de estos dispositivos se puede hacer partiendo del estudio de factores relacionados con la salud y de los hábitos de vida del usuario. Asimismo, es posible utilizar cuestionarios para chequear los riesgos en la vivienda y  determinar la idoneidad o no de la instalación de los detectores y sistemas de seguridad.

Los servicios de teleasistencia domiciliaria presentan un enorme potencial  para la evaluación y la implantación de soluciones personalizadas preventivas y asistenciales. Las propias coordinadoras de integración en sus visitas domiciliarias pueden cumplimentar cuestionarios evaluadores y emitir las recomendaciones apropiadas. También puede determinar la conveniencia de instalar elementos de apoyo o soportes técnicos que eviten los riesgos asociados con la vivienda del usuario y aumenten su calidad de vida. Del mismo modo, utilizando este tipo de cuestionarios, el profesional del servicio de teleasistencia podrá hacer recomendaciones sobre los hábitos adecuados para evitar riesgos durante el desarrollo de las actividades de la vida diaria.

Factores que determinan la posibilidad de una caída en personas mayores

Factores que determinan la posibilidad de una caída

Tal como recogíamos en el post “La incidencia de las caídas en personas mayores“, las caídas se han convertido en una de las principales causas de morbilidad, pérdida funcional, pérdida de calidad de vida, ingresos precoces en residencias e, incluso, mortalidad, en personas mayores. Los factores que determinan la posibilidad de una caída los podemos clasificar de la siguiente manera:

Socio-demográficos

  • Existe una marcada relación entre el género y la caída: las mujeres muestran mayor índice de caídas respecto a los hombres.
  • De la misma forma, las personas se caen más veces según avanza su edad, aunque al llegar a los tramos de edad más elevados la tendencia vuelve a reducirse. Esto puede deberse a la menor movilidad de las personas de más de 85 años respecto al resto de personas mayores, o al especial cuidado que reciben.

Movilidad

  • Los problemas funcionales que tienen relación con las caídas son las dificultades para sostenerse en pie, sentarse o levantarse de una silla, recoger objetos del suelo, levantarse, correr, capacidad del uso de las manos y los brazos, funcionalidad de los sentidos del oído y vista, orientación espacio-temporal, memoria y estado emocional.
  • De la misma forma, el uso de determinados soportes externos para la marcha incide de manera significativa en la caída. El uso de andador implica mayor número de caídas, seguido del bastón, las muletas y la silla de ruedas.

Medicación

  • Existen relaciones significativas entre las caídas y la automedicación o la medicación inadecuada.
  • La falta de azúcar en momentos puntuales también aumenta el riesgo de caídas.

Ambientales

  • Existe una relación entre caídas y carencias en la iluminación del hogar, la disposición poco accesible de interruptores cercanos a la cama y las escaleras, así como con el grosor de las alfombras (donde, al contrario de lo que pueda pensarse, aquellas de menor grosor son las que provocan más caídas, ya que tienden a enredarse en los pies), la existencia de suelo deslizante u objetos en el suelo de las casas y la carencia o disposición bilateral de pasamanos en las escaleras.

Recursos sociales

  • La vida social de las personas mayores influye de manera directa y significativa en las caídas que se producen. A mayor contacto, ya sea personal o telefónico, con amigos y familiares, las posibilidades de caída se reducen de manera significativa.
  • Las personas que más se caen son aquellas que conviven con amigos, las que viven solas y las que viven con sus nietos. Las que menos se caen son las que viven con sus hermanos, las que viven con otro familiar y las que viven con su cónyuge. Las que conviven con sus hijos y las que reciben ayuda pagada se mantienen en valores intermedios.
  • La relación entre el tiempo en soledad y la caída es directa y positiva: a mayor tiempo en soledad, mayor índice de caídas.

Mobiliario urbano y barreras arquitectónicas

  • Las mayores dificultades se deben a los bordillos en mal estado y agujeros o baldosas rotas, escalones demasiado elevados, escaleras y rampas con ausencia de pasamanos, y calles poco o mal iluminadas.
  • En cuanto a los medios de transporte públicos, hay que destacar la dificultad que tienen las personas mayores en el acceso a los autobuses a causa de la excesiva elevación de los escalones. También destacan los semáforos no adecuados, ya sea por la mala ubicación de los mismos como por el poco tiempo que tienen las personas para cruzar la calle.

El domicilio

  • El 70% de las personas que sufren caídas lo hacen dentro del hogar.
  • El salón, el dormitorio y las escaleras son los lugares donde más se concentran las caídas dentro del domicilio.
  • Las caídas ocasionadas en escaleras, pasillo y otros lugares de la casa son las que requieren menor índice de asistencia sanitaria.
  • Las originadas en el baño, el salón y el dormitorio son las que mayor asistencia necesitan.

Las cifras de 2012 del Servicio Público de Teleasistencia de Euskadi – betiON

Las cifras de 2012 del Servicio Público de Teleasistencia de Euskadi - betiON

En 2012 el Servicio Público de Teleasistencia de Euskadi se consolida como Centro de Servicios Socio-sanitarios de Teleasistencia enmarcado en un paradigma de cuidados integrales a domicilio, centrado en la persona, cuyo fin es favorecer la permanencia e integración de sus usuarios en su entorno familiar y social habitual.

La Teleasistencia ofrece una oportunidad de innovación e intervención, mediante coordinación de servicios sociales y sanitarios.

Infografía de la actividad de 2012 del Servicio Público de Teleasistencia de Euskadi - betiON

La incidencia de las caídas en personas mayores

La incidencia de las caídas en las personas mayores

Las caídas se han convertido en una de las principales causas de morbilidad, pérdida funcional, pérdida de calidad de vida, ingresos precoces en residencias e, incluso, mortalidad, en personas mayores. Teniendo en cuenta que 424.298 personas en Euskadi, el 19,5% de la población, son mayores de 65 años (y se estima que esta cifra llegue al 22,46% en 2020), el fenómeno adquiere una especial relevancia para nuestra sociedad.
Según algunos estudios, entre un tercio y la mitad de las personas mayores de 65 años sufren caídas cada año. En el 50% de los casos, este tipo de accidente se produce de forma repetida, por lo que en muchos países desarrollados empieza ya a considerarse como un problema grave de salud pública.

A nivel mundial se prevé que un tercio de las personas mayores de 64 años caerán en el plazo de un año, y el 15% de los mayores caerán, por lo menos, dos veces al año.
Entre las personas mayores institucionalizados en residencias, cerca del 50 por ciento caerán cada año y la mitad de los que caen lo hacen repetidamente, con una densidad de incidencia aproximada de 1,5 caídas por persona al año.

La mayoría de las caídas tienen consecuencias leves, aunque el 5% de los ancianos que caen precisará hospitalización. Entre el 4% y el 5% de las caídas producen fracturas, siendo más frecuentes las de las extremidades superiores, extremidades inferiores y costillas, seguidas de las fracturas vertebrales, craneales y de pelvis. Y aunque sólo en el 1% de las caídas se produce una fractura de cadera, entre el 20% y el 30% de los pacientes con este tipo de fractura fallecerá en el plazo de un año.
Las caídas también tienen consecuencias psicológicas, como inseguridad, miedo a caer de nuevo y ansiedad ante una nueva caída, que origina el denominado síndrome postcaída.

Fuente: “Guía de buena práctica clínica en geriatría. Anciano afecto de fractura de cadera”, de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).